Bar restaurante
Con comida casera. La alternativa fácil los días en los que nadie tiene ganas de ponerse a cocinar para veinte.
Un pueblo del norte de la provincia de Burgos, tranquilo y con lo justo para no depender del coche. Y cuando apetece ciudad, la capital está a media hora.
Todo esto está a pocos minutos andando desde la puerta de la casa.
Con comida casera. La alternativa fácil los días en los que nadie tiene ganas de ponerse a cocinar para veinte.
Para echar unos partidos sin salir del pueblo. Traeos las palas si sois muchos y queréis hacer rotaciones.
Pista polideportiva municipal, muy socorrida cuando en el grupo vienen niños con energía de sobra.
Del pueblo y de los alrededores salen varias rutas para hacer a pie o en bicicleta de montaña, por pistas y caminos de tierra entre campos de cereal y monte bajo. Hay recorridos cortos de un par de horas y otros para dedicarles la mañana entera.
La casa tiene garaje cerrado, así que las bicicletas se quedan a resguardo por la noche y no hay que subirlas a las habitaciones.
Y una cosa que sorprende a quien viene de ciudad: aquí no hay contaminación lumínica. En cuanto anochece se ven las estrellas desde la misma calle.
Montorio está bien situado para moverse por el norte de la provincia.
A una media hora en coche. La catedral es Patrimonio de la Humanidad, y el casco viejo se recorre andando en una tarde. Buena opción para el día que el tiempo no acompañe.
Hacia arriba se abren los páramos y los valles del norte burgalés, con pueblos de piedra, ermitas rupestres y desfiladeros. Zona poco transitada y muy agradecida para hacer en coche parando donde apetezca.
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